En www.faceyourpockets.com aguarda por más colaboraciones -ya lleva cerca de 130- el proyecto artístico de Face Your Pockets. En inglés o en ruso, los organizadores te explican que se trata de que vacíes sobre la plataforma sensible de un escáner lo que lleves en tus bolsillos, lo organices allí como quieras, pongas tu cara y te hagas escanear rodeado de esas cosas. Luego, pasas la imagen a un computador y la envías por correo electrónico a su galería colectiva, por faceyourpockets@gmail.com. Dice el website: "Hay cosas viviendo en los bolsillos de tu bolso, tu jean, tu chaqueta: cheques, un viejo paquete de cigarrillos que luce interesante, terrones de azúcar o todo lo que encuentra un hogar allí. Todos ellos son tesoros que este proyecto está buscando. Nuestra meta no es sólo traer esos objetos a la luz sino también mostrar a quien los posee". Los resultados expuestos son fascinantes, tanto por su belleza visual como por su diversidad humana. En la número 17, una joven rusa mira a la luz a través de un rollo de tape (teipe) blanco, rodeada por un mar de bolígrafos, chicles y un par de agudas tijeras. En la 61, un artista rubio cierra los ojos entre un haz de pinceles y el deliberado desorden de la foto hecha pedazos de una mujer boquiabierta. Y la 52 fué mucho más allá: se muestra a una chica atónita detrás de un snorkel, ahogada en el torrente de sus cabellos castaños.
Al margen de que uno cuente con el talento, la tecnología o la disposición de postularse para la exhibición, gratis, abierta allí en la Red, esa idea (tan ingeniosa a mi parecer) me hace pensar en esa especie de sistema solar de coroticos que orbita siempre a nuestro alrededor. Mete las manos en tus bolsillos, o vacía el bolso y encontrarás de seguro el celular (que dice mucho de tí), las llaves, un recibo arrugado de cajero automático, un caramelo con el papel pegado, la mitad de un ticket de cine, un volante de algún curso estúpido, las monedas que necesitaste esta mañana, la goma espuma del audífono... los rastros de tu vida cotidiana, que vas dejando como Hansel y Gretel entyre los asientos del carro, en el escritorio de la oficina, en el rincón del cuarto donde te desvistes.
Todos hablan de tus más recientes elecciones, de tu idea acerca de lo que necesitas llevar contigo para enfrentarte al exterior, de tu caja de herramientas para conducirte por el mundo. Es curioso cómo pensamos sólo en los objetos más vistosos, con los que queremos concentrar toda la atención de los demás en torno a nosotros mismos: los carros, la ropa, el perfume. Ese montón de cosas con las que constantemente cubrimos o acompañamos nuestra entidad física desnuda, con la que intervenimos esta obra de Dios, de la alimentación, de nuestros hábitos y nuestras compulsiones que son nuestros cuerpos. Pero poco nos fijamos en los pequeños restos tangibles de las decisiones que tomamos, que son mucho más francos acerca del modo en que vivimos que una camisa de marca o un i-Pod.
Los detectives y los arqueólogos son gente entrenada para leer las vidas ocultas tras los objetos que dejaron nuestros antepasados, nosotros podemos hacer ese ejercicio en vivo, esa anatomía del individualismo que constituye la revisión desinhibida, con ojos nuevos, del microcosmos de nuestros bolsillos. Como un juego: Adivine quién soy. Mire ese par de escandalosos zarcillos junto a ese collar de falsas perlas y ese aguzado pin de "perdí peso, no sabes como" e imagine a la mujer que los usa. Observe esos cartuchos de gameboy, esos restos de chucherías y ese circular de la escuela que el padre destinatario jamás recibió y piense en el preadolescente responsable. ¿Qué llevarán en los bolsillos las supermodelos, los magnates, los sicarios o los policías? ¿Qué saldría del bolso de Hillary Clinton o del de Isabel Allende, o de la guayabera de Hugo Chávez o de los del chef Angel Lozano?
Qué tristeza que seamos igualitos a los faraones o los vikingos, que partían a la muerte en tumbas amobladas. Como si fuéramos vitrinas, y no personas. Como si los asuntos verdaderamente importantes dependieran de un perolito made in China que se nos ha vendido al triple de su valor.
...¿Qué hacer cuando las palabras inundan los pensamientos? ¿cuando las letras se pierden juntas?...Yo decidí fabricarles un espacio finito, y atacar los dolores que me causan con una común medicina...lugar al que pueden acceder...medicina que les invito a compartir... Bienvenidos
Acerca de mí
- Gr3c0v3
- chico weirdo, con un carácter en franca y permanente mutación, hiper y autocrítico; visionario, que se debate entre su alter-ego estoico y su alter-ego visceral...
sábado, agosto 18, 2007
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