Si son los ojos ventana del alma, la boca es puerta al placer. El pez muere por la boca, boca hay una sola, en boca cerrada no entran moscas y, no en vano, se dice que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que explica. El del deseo es un sendero plagado de gestos insatisfechos y palabras truncadas. La boca desdice y dice placeres todo el tiempo, aunque se mantenga sellada con bozales y mordazas. Casi a diario me cuestiono, en silencio, asuntos que no replico en voz alta por no perder el rictus indómito que adopto cuando dudo sin separar los labios de mi boca. Casi a diario me interrogo a mí mismo desde el más absoluto silencio, porque intuyo la falta de respuestas a mis diletantes interrogantes, y para no pronunciar palabras que puedan encadenarme a mis ideas, casi siempre divagantes, repentinas, fugaces.
Me valgo del silencio que nos hermana justo ahora, para preguntarte: ¿Cuántas veces has caído en los tentáculos del placer sin ser necesariamente feliz? ¿Has cedido tu poder por pretender la quimera de algún anhelo intangible? ¿Cuántas veces has deseado tener otra boca o ser dueño de la boca que deseas para ser otra persona?... Si los ojos son armas del alma, la boca es, definitivamente, la cueva que nos conduce al fondo de un oscuro tragadero de misterios. Mi boca es mía. Es diva en mi rostro. Es salvoconducto al cielo y pasaporte al infierno. Mi boca es mía y si bien no siempre puedo usarla para decir lo que pienso o para pedir lo que quiero, ella es cómplice de mis silencios y la aliada más resteada con la que cuentan mis enigmas y mis secretos.
Cuando apuestas a que tus labios se atrevan a decir a quien amas unas acertadas palabras, te apuntas un diez en romanticismo y sensualidad. Con la boca te puedes jugar todas las cartas que llevas bajo la manga, con la intención de reivindicar las ideas y opiniones para potenciar el camino hacia el éxito y la sofisticación. Con labios entrenados puedes inundar a alguien de besos que se atreverán a dejar huellas sin vergüenza alguna. El respeto sólo puedes ganártelo cuando aprendes a abrir la boca y decir con maestría lo que piensas y cuando te atreves a pensar con obcecada independencia. Una boca educada sólo disfruta el silencio cuando aguarda el instante perfecto para dar el contraataque, y jamás calla por lacaya subordinación.
Apasionados y perfectos, carnosos e ineludibles, unos labios sanos y abultados sólo pueden ser expresión de una mente luminosa, ambiciosa, y a todas luces, elegante.
Nadie merece vivir con miedo, pero este ser –lúcido, lucido e impecable- que trata de reinar su realidad día a día, sólo puede permitirse el silencio como una elección deliberada. Mi boca es mía, y mientras mi imaginación y mi mente estén llenas de candor, ilusiones y sueños, mi boca será el gesto que elijo para reivindicar mi autonomía. Esta boca es mía y míos serán hasta que la muerte nos separe, los besos que nazcan de ellas y los pensamientos que le den sentido a mi razón de ser.
...¿Qué hacer cuando las palabras inundan los pensamientos? ¿cuando las letras se pierden juntas?...Yo decidí fabricarles un espacio finito, y atacar los dolores que me causan con una común medicina...lugar al que pueden acceder...medicina que les invito a compartir... Bienvenidos
Acerca de mí
- Gr3c0v3
- chico weirdo, con un carácter en franca y permanente mutación, hiper y autocrítico; visionario, que se debate entre su alter-ego estoico y su alter-ego visceral...
miércoles, diciembre 05, 2007
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