...¿Qué hacer cuando las palabras inundan los pensamientos? ¿cuando las letras se pierden juntas?...Yo decidí fabricarles un espacio finito, y atacar los dolores que me causan con una común medicina...lugar al que pueden acceder...medicina que les invito a compartir... Bienvenidos

Acerca de mí

chico weirdo, con un carácter en franca y permanente mutación, hiper y autocrítico; visionario, que se debate entre su alter-ego estoico y su alter-ego visceral...

lunes, febrero 12, 2007

He Olvidado Tus Ojos (Deja-Vù De Nuestro Primer Encuentro)

Tengo la memoria poblada de miradas. A veces olvido unas manos, una voz, un rostro...pero nunca una mirada. Guardo envueltas en recuerdos miradas azules, miradas grises, miradas negras, unas vivas, otras vacías...Miradas con olor a sal, a pinares, a papel envejecido...

Tu mirada, sin embargo, se me escapó al principio. Estaba distraído mirando a un punto equivocado. Mirando quizá otras manos para poder recordarlas. O estudiando y capturando el movimiento de otros labios. Y tu mirada, mientras tanto, dibujándome la espalda...

Tu mirada era sólo unos ojos para mí cuando escuché tu voz. Y tu voz no era más que un sonido cuando nos vimos a los ojos. Intercambiamos un par de nerviosas palabras, huecas y mudas, formales y ceñidas. Lo de siempre. Las de costumbre...

Y entonces él se fué. Se fué los minutos exactos. No tardó en volver ni uno más ni uno menos. Le miré levantarse y te miré a tí. Te interrogué sin intención con la mirada esquiva. Sin saber siquiera qué te preguntaba...

Y en ese instante, tu sonrisa convirtió mi piel en brasas. Tus ojos se hicieron mirada; tu voz se hizo canción y tu boca, sonrisa. Y me ahogué en todos a la vez y en todos reviví. Y durante los minutos exactos, ni uno más ni uno menos, en que estuvimos solos, tu mirada me hizo el amor y yo me entregué, con mi piel abrasada...

Viví una vida entera, una muerte lenta, y al menos seis reencarnaciones durante los minutos exactos en los que me miraste...Quizá hasta soñé, pero juraría haberle visto el rostro a la felicidad. Durante unos pocos minutos exactos...

El volvió. Venía desde algún punto equivocado e irrumpió entre nuestros ombligos. Me dejé un trozo de piel asida a ti al separarnos. Me guardé rapidamente en el bolsillo izquierdo tu recuerdo, y salí agarrado del brazo equivocado...

Con los labios aún pude decirte: "Volveré"... Y tu mirada, con sabor a miel me contestó: "Eso espero...Sino, nada tendría sentido"...

He olvidado tus ojos. Se me han borrado de los recuerdos. Pero no puedo olvidar tu mirada...

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